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30/07/2010

La Confederación Provincial de Empresarios de Santa Cruz de Tenerife ha elaborado el "Estudio Tendencias Sectores Económicos", con la finalidad de conocer la evolución que presentan las opiniones de los responsables de las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES) de la Provincia de Santa Cruz de Tenerife en relación a la percepción actual y las expectativas futuras ante una serie de indicadores económicos. Dicho estudio se fundamenta en los resultados obtenidos de una encuesta realizada por muestreo a partir de oleadas sucesivas.

En términos generales, el balance que realizan las PYMES de los primeros meses de 2010 es pesimista, con  una percepción de deterioro de los principales indicadores económicos. El Sector Financiero fue uno de los primeros en notar los efectos negativos de la actual crisis económica y financiera internacional, reflejando dicho impacto en una importante restricción crediticia. 

Si bien es cierto que la rápida actuación por parte del Banco Central Europeo (BCE) y del Banco de España (BDE), mediante la inyección de liquidez, impidió un colapso del sector, casi tres años después del inicio de la debacle financiera perdura la escasez crediticia. Concretamente, el 39,2% de los encuestados ha calificado como "mala" la actual situación financiera, notando incluso cierto empeoramiento en el primer semestre de 2010 respecto al semestre anterior y previendo peores resultados para el próximo.  

El mercado de trabajo también ha experimentado una intensa afectación, reflejada ésta, por la significativa destrucción de empleo, el elevado aumento del desempleo y las altas tasas de paro, que se han venido dando desde que comenzaron a percibirse los efectos negativos de la crisis sobre la economía. En este sentido, la percepción empresarial refleja que, una vez ralentizado el ritmo de deterioro del mercado laboral, la situación actual se mantendrá con vistas al segundo semestre de 2010, como así lo indican el 58,1% de las PYME respecto a contrataciones y el 70,4% en cuanto a regulaciones. 

La mala percepción sobre la situación actual, declarada por las empresas encuestadas, también se fundamenta en el deterioro que la cifra de negocio de éstas ha experimentado en el primer semestre  de 2010 respecto al anterior, hecho corroborado por más del 70% de los encuestados. Asimismo, un 45,5% de las empresas estudiadas, califica de malas las ventas actuales y un 44,2%, de las mismas, prevén  una disminución de éstas para el segundo semestre del año. 

El escenario de escasez de financiación y la baja cifra de negocios que afronta el sector empresarial,  incide de forma directa sobre las decisiones de inversión privada, de tal forma que, el 74,6% de las PYMES encuestadas, afirman que sus inversiones dependen "mucho" de la demanda y el 50,8%, señala la disponibilidad del crédito como fuente de financiación fundamental para la inversión. Sin embargo, son las subvenciones y la ejecución de obra pública las fuentes de financiación consideradas como menos fundamentales, siendo las empresas de mayor tamaño las que le dan mayor importancia. 

Siguiendo con el análisis anterior, el 48,5% de los encuestados califica como "bajo" el nivel de inversión actual, percibiéndose incluso, en el primer semestre del año, una reducción con respecto al anterior, con visos de que dicha tendencia continúe en los próximos meses, como así lo señala el 48,7% de la muestra. La inversión en inmovilizado tiene más peso en las decisiones de inversión que las tecnológicas, sin embargo, la previsión de los encuestados es que ambas inversiones se mantengan en los próximos meses. 

El débil estado de las cuentas públicas, afectadas no sólo por la contracción de la actividad económica sino también, por los recortes presupuestarios (que recientemente la Unión Europea ha impuesto al reino de España en aras de conseguir la consolidación fiscal exigida), podría explicar la disminución que la oferta de contratación pública ha tenido en el primer semestre de 2010 respecto al anterior, declarada por el 61,2% de las empresas encuestadas. La situación actual de las contrataciones públicas, es calificada como "mala" por el 60,9% de la muestra, y el 43,3% de las empresas que manifestaron realizar contratación pública (que suponen el 23% de la muestra), mantienen que el próximo semestre dichas contrataciones disminuirán aún más. 

Atendiendo a la dimensión de la empresa, son las de menor tamaño (dos o menos empleados), que representan el 39,3% de la muestra, las que peor han calificado la evolución del primer semestre del año;  no variando su valoración en relación a la situación actual y mostrando a su vez, una visión  más pesimista respecto a sus expectativas futuras. 

El análisis por sectores,  refleja que es el de la Construcción el que tiene la peor percepción de la situación actual, con un balance negativo en el primer semestre del año respecto al anterior, y sin expectativas de mejora para el próximo. Los importantes desequilibrios que este sector ha venido acumulando durante los años de bonanza, han requerido grandes ajustes. Concretamente, más del 28% de las empresas de la Construcción, consideran que su nivel de ventas y su situación financiera son "muy malas", lo que resulta coherente con el hecho de que el 56% de éstas, califiquen como "mala" la situación actual de sus inversiones. 

El sector de la Construcción ha tenido una gran participación en el deterioro del mercado de trabajo, como así lo considera el 69% de las empresas del sector. Específicamente, el 68% de las mismas señalan la reducción en las contrataciones, originadas en parte por la evolución a la baja de las ofertas de contratación pública. 

La escasa perspectiva de mejoría que el sector de la Construcción refleja en sus previsiones viene motivada no tanto por la percepción de sus empresas (68,4%), de que la licitación pública en VPO ha disminuido en relación al período anterior (siendo las empresas de mayor tamaño las que más han sufrido esta reducción),  sino por la evolución negativa para la vivienda libre que pronostica el 54,6% de éstas y por la percepción de empeoramiento de su situación financiera manifestado por el  53,2%.

El sector del Comercio, coincide con el de la Construcción en la calificación negativa de la situación actual, ya que el 78,6% de las empresas del sector, ha sufrido significativas reducciones en sus cifras de ventas (a pesar de que el 76,3% de las PYMES del comercio minorista afirma que sus ventas aumentan con motivo de la estacionalidad, y un 51,6% advierte mejoría derivada de las rebajas), empeorando además su situación financiera en el primer semestre del año respecto al semestre anterior, como así lo señalan el 70,3% de las mismas. 

Por otro lado, el sector de la Industria también percibe como "mala" la situación económica actual, ya  que: un 72,7% de sus empresas, ha sufrido una disminución en las ventas; el 69% de éstas ha experimentado un deterioro en su situación financiera; y el 67,2% opina que las ofertas de contratación pública han disminuido. Aún así, este sector presenta una visión menos negativa, previendo el 30,5% de sus empresas, un aumento en las ofertas de contratación pública. 

El 77,7% de los responsables de las PYMES del sector industrial, detecta cambios significativos en los hábitos de consumo y compra, siendo el subsector industrial tradicional, el que más los advierte, según el 85,3% de los industriales encuestados, frente al 55,8% de la industria de alimentación. El subsector industrial tradicional no sólo se ha visto afectado por los cambios de hábitos de consumo y compra, sino también por el aumento de la morosidad, como así lo declara el 59,5% de las empresas industriales objeto de estudio. 

El sector Servicios, presenta unas expectativas más optimistas en comparación con el resto de sectores. Concretamente el 22,3% de sus empresas opina que la situación actual de sus ventas es "buena" (frente al 12,1% del total de sectores), previendo además una mejoría de éstas en el próximo semestre. Conjuntamente, la situación de la inversión del sector, es considerada como "buena" por el 16,2% (frente al 8,6% del total de sectores). 

Por subsectores, es el de restauración el que presenta una percepción más negativa, ya que el 84,4% de estas empresas percibieron una disminución de las contrataciones, frente al 52,6% de las empresas hosteleras. Además, el 79,0% de las empresas de restauración, opina que la facturación ha disminuido, frente al 75,9% de la hostelería. Cabe destacar, que son las empresas de menor tamaño, las que perciben la evolución del sector de manera menos negativa. 

Con respecto al turismo, la mayoría de las PYMES consultadas acerca de su percepción sobre la ocupación hotelera, han manifestado una valoración optimista, pronosticando que la ocupación hotelera se mantendrá e incluso aumentará (como así lo declaró el 35,1% de los encuestados). 

Por último, las empresas del sector de la Agricultura y la ganadería, son las más optimistas en su percepción de la situación económica actual. El porcentaje de éstas que considera "buena" la situación actual de los indicadores, supera, en todos los casos, la calificación dada por el total de los sectores; triplicándose en algunos indicadores, como es el caso de que el 23,5% de las empresas del sector (frente al 8,6% del total de sectores), considere "buena" la situación actual de la inversión. Si bien es cierto que el sector no reconoce incrementos significativos en los indicadores, en el primer semestre del año con respecto al anterior, el optimismo de los encuestados afectados se refleja en que tales indicadores experimentan disminuciones más suaves que las percibidas a nivel general por el total de sectores. Concretamente, el 39,7% señala disminución en las contrataciones de empleados, frente al 48,7% del total de sectores. 

Como conclusión del análisis anterior, la situación actual es percibida por todos los sectores, como "mala" o "muy mala", siendo el de la Construcción y el de Comercio, los más pesimistas. Además, la detección por parte de éstos de un significativo empeoramiento en algunos de sus indicadores económicos, respecto al semestre anterior, junto con determinados acontecimientos recientes, constituye la base sobre las que se cimientan sus negativas previsiones.

   




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